Y es que la venganza es un plato que hay que servir frío, porque a veces la rabia puede arruinar tan exquisito platillo, hay que dejar que el odio asiente y amasar delicadamente cada uno de los pasos. Una pisca de ironía, ocho tragos de alcohol, una onza de sangre, un número desconocido y tal vez unos cuantos centavos (y es que a veces cuesta). Proteje tus puntos débiles por si al someterse al calor el platillo retorna lastimando a los ajenos. Las virtudes de la tecnología nos facilitan la ejecución (bendito tanto anonimato).
Él tiene mucho que perder, porque tu lo perdiste todo ( la más cara jugarreta del destino)
